Cenizas sobre La Habana

Manuel  M. Villaverde
Especial para La Voz Católica

Mucho hemos leído sobre los últimos cuarenta y pico de años de la historia de Cuba. Y mucho de ello ha sido de excelente calidad.
 

Lo último que se acaba de publicar en este género no ha sido escrito en Miami ni en ningún otro lugar donde haya un conglomerado importante de cubanos, ni ha sido escrito tampoco por ningún héroe protagonista de alguna de las importantes batallas de este capítulo de nuestra historia.
 

Scatter My Ashes Over Havana fue escrito en Buffalo, NY, por Olga Karman, quien salió de Cuba con 20 años de edad y vivió los últimos 45 años en el noreste de los Estados Unidos. Su padre, de origen francés, y su madre, norteamericana. Nació, creció y vivió hasta los veinte años en Cuba y el recuerdo de su patria no se le ha borrado.

Siendo su hija aún muy pequeña, matriculó Literatura Latinoamericana en Harvard, donde se graduó en 1976, y desde 1980 está trabajando en D’Youville College, en Buffalo, NY.
 

Ha escrito y publicado mucho. Principalmente ha escrito mucha poesía en inglés, y eso ha marcado su estilo. Selecciones de su trabajo forman parte de un mural en la estación metropolitana Allen-Hospital de Buffalo. Su prosa delata a la poeta, y la lectura de esta obra es a la vez plácida por el magnetismo de su prosa poética, y dramática porque su historia es la historia del drama de cada cubano; estoy seguro de que igualmente atraerá a quienes no lo sean, porque lo relatado es universal.
 

Precisamente por ser quien es la autora, la parte del drama que cuenta es la parte del drama de todos: una ilusión, una decepción, un desarraigo, una transculturación, un renacer, un recuerdo, la búsqueda de raíces… Y otra nueva decepción.

Un libro que relata un tema ya muy relatado, pero desde un punto de vista singular y con un estilo y enfoque muy propios, que lo hacen no sólo muy fácil de leer, sino que atrapa al lector y no lo deja ni aún después de haber concluido la lectura.
 

Una adolescente deslumbrada por una promesa falsa –cree en la revolución–, sólo para sentir en sí misma la mordida implacable que desgarró la carne y el espíritu de varias generaciones de cubanos, toma la decisión de emigrar para caer en el vórtice de una cultura diferente, que la coloca en un papel totalmente alejado de su personalidad; busca los caminos que la restituyan a la senda principal, pero encuentra un medio hostil con el que le cuesta entenderse hasta que, a base de decisiones dolorosas, endereza el camino de su vida en el nuevo medio. Ahora ya hay tiempo de recordar, y todas las imágenes de su adolescencia, de sus seres queridos, de sus estudios, se resumen en las calles, parques, edificios, playas, de la ciudad donde nació y creció.
 

En la obra están descritas con elocuencia poética estas experiencias, tanto de quienes emigraron como de quienes, por unas u otras razones, permanecieron en Cuba, a donde fue a tratar de encontrar sus raíces, sólo para ser un triste testigo más de la terrible erosión sufrida por la tierra donde, sin esperanza, tratan desesperadamente de asirse esas raíces.
 

El libro está escrito originalmente en inglés y, por ahora, no hay disponible una versión en ningún otro idioma. Eso no le resta ni un poco de su poder histórico y documental, ni de su fuerza como prueba jurídica, ni de su alcance dramático… Ni de muchas otras cosas. La prosa poética con que se expresa su autora es un tierno abrazo que impide alejarse de su lectura, incluso hasta después de concluida.